Los datos son el recurso más valioso de toda organización. En ellos recae la columna vertebral de todas sus operaciones; si de alguna forma se llegaran a perder, el impacto sería catastrófico a nivel de producción, provocando pérdidas incalculables que podrían llevar al cierre de cualquier entidad.

Para alejarnos de un panorama tan desolador, te recomendamos seguir esta simple y muy útil regla. La regla 3-2-1 se popularizó gracias a Peter Krogh, un conocido fotógrafo que escribió que hay dos tipos de personas: los que ya han tenido una falla de almacenamiento y los que la tendrán en el futuro. La regla 3-2-1 significa que debes:

Regla de backup 3-2-1

1. Tener tres copias de datos

Además de los datos primarios, debes tener al menos dos copias de seguridad más. ¿Por qué una no es suficiente? Una unidad de disco tiene una probabilidad de fallo de 1/100; con dos unidades sería 1/100 × 1/100 = 1/10.000, y con tres 1/100 × 1/100 × 1/100 = 1/1.000.000 (asumiendo fallas estadísticamente independientes). Tener más copias significa menos riesgo de perder datos durante un desastre. La tercera copia evita la situación en la que la copia primaria y su respaldo se almacenan en la misma ubicación física.

2. Almacenar las copias en dos medios diferentes

Este requisito no se cumple si guardas los datos primarios y su copia en el mismo lugar. La regla sugiere guardar copias en al menos dos tipos de almacenamiento diferentes: discos duros internos y medios extraíbles (cintas, discos externos, USB, tarjetas SD, CD/DVD), o dos discos internos en distintas ubicaciones.

3. Mantener una copia de seguridad fuera del sitio

La separación física entre copias es importante. No es buena idea mantener el dispositivo de almacenamiento externo en la misma habitación que el almacenamiento de producción: si hubiera un incendio, perderías todos tus datos. Para pequeñas empresas sin sucursales, la nube es una buena opción; las cintas llevadas fuera del sitio siguen siendo populares en empresas de todos los tamaños.

Autor: Hidolfo Anselmi.